Noticias de Otavalo

A unos días de iniciar las celebraciones por los 61 años de las fiestas del Yamor, Otavalo (Imbabura) abre nuevamente sus puertas para dar a conocer su cultura y tradición. Esta celebración se realizará la última semana de agosto y la primera de septiembre.

Se trata de uno de los destinos turísticos más importantes del Ecuador, visitado por nacionales y extranjeros atraídos por su riqueza cultural en la que pueblos kichwa otavalos y blanco mestizos mantienen su identidad, la misma que se fortalece con sus mitos, leyendas, costumbres y tradiciones milenarias recibidas por sus ancestros.

La fiesta del Yamor, la bebida mágica a base de maíz, es una de esas costumbres ancestrales que se celebra desde 1953 para agradecer a la Pacha Mama por la generosidad de la cosecha. También está la religiosidad puesta de manifiesto en la veneración a la Virgen de Monserrate, patrona de Otavalo.

El Yamor es símbolo del sincretismo étnico-cultural que ha vivido este sitio del país a través de su historia y, por lo tanto, se constituye en la mejor vitrina para exponer su riqueza intercultural y natural.

Puntos de encuentro.-  Una vez instalado en Otavalo, denominada la ‘Capital intercultural de Ecuador’, no puede dejar de recorrer el Mercado Centenario, mejor conocido como la ‘Plaza de los ponchos’, donde artesanos y comerciantes, que salen todos los días de la semana a exponer sus artesanías, especialmente los sábados cuando la feria se extiende a las calles cercanas debido a su magnitud e importancia.

En este lugar se encuentran pinturas de tigua, tapices de los salasacas, tallados de San Antonio de Ibarra, artículos de cuero de Cotacachi, artesanías de los saraguros, de los kichwas de la Amazonía y más, con lo cual Otavalo se convierte en centro cultural.

Los artesanos han aprendido nuevas técnicas de tejido que a través de su manejo y dominio, crean en conjunto hermosas obras que se reflejan en los tapices, bordados, sacos, chompas, telas, camisas, pantalones, hamacas en una diversidad de colores, texturas y materiales.

El volcán que vigila.-  La diversidad cultural se conjuga con una variedad de ecosistemas que encierran una diversidad biológica muy representativa de la región, repartida entre las montañas, lagunas, ríos, quebradas y vertientes que son generadoras de vida y energía.

Un atractivo importante es el volcán Imbabura, ubicado a 8 km al este de Otavalo, puesto que es un excelente mirador de los volcanes de la Sierra norte y porque es el sitio perfecto para el entrenamiento y aclimatación para quienes gustan del andinismo. Y lo que hace más interesante a este rincón es la flora y fauna de los bosques que rodean al Imbabura.

Lagunas de ensueño.-  No puede dejar de magnificarse la belleza de la laguna de San Pablo o Imbakucha, un hermoso ojo de agua custodiado por el volcán Imbabura. Es el lago más grande de los 28 que reposan en Imbabura. Está situado en una región densamente poblada por comunidades indígenas.

Pero la belleza no queda ahí. A 17 km al sur de Otavalo, en el límite provincial entre Pichincha e Imbabura, pasando la población de Pedro Moncayo, está un complejo lacustre conocido como las lagunas de Mojanda, tres en total, que están rodeadas por pajonales y remanentes de bosques nativos que mantienen una biodiversidad representativa de los paramos septentrionales andino. La más grande, Caricocha o laguna macho, y las más pequeñas: Huarmicocha o ‘laguna hembra’ y la Yanacocha o ‘laguna negra’. Estas logran transmitir, con la tranquilidad de sus aguas y la vida de su entorno, buenas energías. (CM)

Un baño ritual.-  En su recorrido por Otavalo y sus alrededores tiene que ir a la cascada de Peguche, un centro ceremonial indígena, donde se realizan baños de purificación para dar inicio a las fiestas del Inti Raymi o Fiesta del Sol y las Cosechas.

Para llegar a esta caída se recorre un maravilloso sendero a través del bosque de eucaliptos en el que ha trabajado la comunidad de Peguche para facilitar la caminata y estadía de los turistas.

El sector es el hábitat de especies como: el quilico, la tórtola, la lechuza de campo, la golondrina, el gorríon, sigcha, el terciopelo, el quinde cola larga, el quinde real, el colibrí, reptiles, lagartijas, ranas sapos, pequeñas culebras… Rondan también los armadillos, los chucuris y conejos de monte, que son especies en peligro de extinción.  La cascada se encuentra a 23 km desde Ibarra, a 10 minutos de la salida de la Panamericana Norte desde Otavalo y a 2 km de la parroquia de Peguche.

Los inicios de la tradición.-  La virgen de Monserrate, patrona de Otavalo, fue la protagonista del inicio de las fiestas del Yamor. Una gruta de piedra la resguarda y su abrigo es un manto de agua que salpica su rostro cuando un devoto lanza una moneda, ya sea como ofrenda o con el anhelo de que cumpla su deseo. Así se originó la Fiesta del Yamor: alrededor de su figura.

Esta celebración apareció en el barrio Monserrate. Ahí, los vecinos empezaron a realizar actividades entorno a regocijos populares, hervidos y chicha del Yamor. Fue una celebración religiosa y privada. (ROAE)

Orígenes: Celebración urbana

  • El Yamor es una fiesta urbana. Fue mentalizada por un grupo de jóvenes otavaleños universitarios en 1949.
  • La fiesta se formalizó en 1953, con la elección de la primera reina del Yamor, María Rosanía Dávila. Se extendió a toda la urbe desde 1967.
  • Se originó en el barrio urbano Monse-rrat, donde, en septiembre, se realizaba una celebración en honor a la Virgen del mismo nombre.

El Dato
El Yamor, con origen incásico, es la chicha elaborada a base de 7 clases de maíz y conocida como la ‘bebida de los dioses’.

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