Cuento recopilado en Peguche - Otavalo

Relator: Carlos Yacelga

Adaptación: Luis Flores

LA CHUGLLUKURITA

 

En un hogar de recién casados, la nuera quiso ganarse el cariño de su suegra y aprovechando que era temporada de maíz, se puso a hacer tostado para el almuerzo y para la merienda unas ricas choclotandas de dulce y de sal. El tostado y las chocholantas eran tan sabrosas que la suegra se chupaba los dedos y siempre se repetía otra porción.

El olor que salía de la cocina era exquisito, su fragancia se paseaba por todas partes haciendo tenr ganas a los vecinos y a quienes pasaban cerca de la casa. Lunes, maíz; Martes, maíz; todas las semanas, maíz; en distintos preparados y con la sazón única de la nuera.

La suegra estaba contenta por la comida, pero no sabía de dónde sacaba su nuera tanto grano si la parcela era pequeña. Por eso, llena de curiosidad un día decició seguirla per, a pesar de que era experta en espiar, la nuera desapareció entre las cañas altas de maizal.

¡Dónde se metería esta carishina!, decía la suegra y empezó a llamarla:

-¡Tucaaa Tucaaa! ¡Tucaa Tucaaa!-

 

 

La busqueda duró un buen rato y la suegra estaba ronca de tanto gritar, hasta que de pronto se escuchó:

-¡juii juii! ¡Aquí estoy suegrita, aquí estoy!

-¡juii juii! ¡Aquí abajito, cerquita de usted!

Con mucha cautela la suegra se acercó a un choclo y al ver a la nuera convertida en gusano, se puso verde del susto.

-¡Vos ca gusano has sido! -Decía la suegra

-Sí, ya ca gusano mismo soy- respondió la nuera

En ese momento, todas los alimentos de maíz de la casa de la suegra, se hicieron caquita de gusano de choclo y peor aún, se dieron cuenta que lo que habían comido en esa temporada, era solamente lo que hacía la Chugllukurita.

 

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