Cuento recopilado en Pucará de Velásquez, Otavalo, Provincia de Imbabura.

Relator: Manuel "Taita CHuro" y Zulinda Hernández.

Adaptación: Flormarina Montalvo

 

LA MADRE DEL LECHERO

 

En las noches blancas, cuando la luna esta rechoncha y bien despierta, el Lechero deja caer sus hojas para convertirse en una hermosa ¨Ñusta de cabello negro. La Ñusta a puro cosquillas empieza a despertar a los niños y niñas que están enterrados a su alrededor, para estar bien cuidados.

 


Los guagas, al sentir las manos de la Ñusta, interrumpen su sueño y empiezan a jugar. Se dan trampolines y se enrollan como el viento, hacen rondas y después se quedan sentados mirando al Tuta Kuychi cobijar a la luna.

 

 

La Ñusta es bien guaguera, les susurra canciones de cuna para entibiar su alma y les da a beber su leche para que estén fuertes y puedan seguir con sus travesuras.

La Ñusta se pasea con los guaguas por toda la comunidad visitando las casas donde tienen sembrados lecheros y cuando la luna se va a sormir , los guaguas vuelven a sembrarse en la tierra y la Ñusta se convierte nuevamente en el hermoso Lechero, para volver a transformarse cuando la luna se asome de nuevo.

 


 

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